Científicos ingleses crearon un robot tan perfecto, en forma, tamaño, color y textura, para sostener una relación sexual, que el cibernético ser animado emite sonidos agradables cada vez que acarician sus zonas erógenas, lo que fue considerado por mucho como el gran cambio de lo que serán las relaciones sexuales del futuro. Pese ello los expertos aseguran que ni siquiera esto constituye un cambio, ni la sexualidad ha dado el gran salto por ello, sino es tan sólo parte del resultado de la verdadera revolución sexual que se inicio en los años 60, cuando el mundo pudo ver la transformación de sus más bajos o nobles instintos, a la hora de hacer el amor o simplemente tener sexo.
Aunque para el experto en inteligencia artificial David Levy el juguete sexual, en el futuro tendrá las emociones, personalidad y consciencia para hacerlo más ”humano” a la hora disfrute, especialistas en el arte de amar aseguran que nunca una máquina superará al ser humano en este arte, que implica mucho más que un instrumento para producir placer, por una razón fundamental, en este tipo de relación no existen sentimientos como el amor, lo que convierte al robot en un aburrido amante, porque hasta los problemas de parejas son parte de una vida sexual, activa, placentera y duradera.
Para entender porque llegamos al extremo de buscar en una máquina lo que no se encuentra en un hombre o una mujer, hay que regresar a la película a los años 60 y 70, cuando se da el destape mundial de la vida sexual, cuando los jóvenes repletos de filosofía, rock, marihuana, arte y especialmente lujuria, dan inicio a la destrucción del muro moral, repleto de tabús y a las ideas preconcebidas que se tenían sobre el sexo, para caer en la liberalización de las costumbres, la igualdad de sexos, y el libertinaje total fuertemente criticado.
Otro elemento fundamental que permitió la transformación, es que en esta época sale al mercado una pequeña pildorita anticonceptiva, que da más libertad a las mujeres y a los hombres para explorar su sexualidad, sin que por ello corriera el riesgo de un embarazo no deseado. La mentalidad cambio a tal punto, que el sexo se dejó de ver como una relación estrictamente necesaria para conservar la especie y se le dio un valor máximo al placer, a la vida en pareja y se solucionaron muchos problemas que se quedaban en la soledad de un cuarto.
Se trabajó tanto en la libertad de sexos que se publicaron los informes de Kinsey y de Masters & Johnson, abrieron los debates en torno al poder de lo erótico, la monogamia, el descubrimiento de los llamados punto G, la masturbación como parte del crecimiento, la promiscuidad y se abrió el camino a la aceptación de la homosexualidad como otra forma de vida. Prohibido prohibir y haz el amor y no la guerra En materia de sexo, los años ‘60 y ‘70, son considerados como los años más polémicos, progresistas y revolucionarios de la historia, porque es la década donde surgen multitud de movimientos, estilos, formas de pensar, comportamientos y filosofías de vida, que llevan a la humanidad a explorar muchas cosas más. El rock y las drogas, para bien o para mal, hacen parte de esta revolución, el mundo entero comenzó a brincar, a gritar y a tomar trago, al ritmo de grupos como The Beatles, The Rolling Stones y The Doors, personajes míticos como Jimi Hendrix y Janis Joplin, entre otros, quienes impulsan la libertad sexual como símbolo del cambio a una nueva vida, bajo el lema “Haz el amor y no la guerra”.
En 1969, el mundo ve nacer el hipismo en Woodstock, un festival de tres días se convierte en la vitrina de la libertad sexual, donde hombres y mujeres desnudos dan rienda suelta a sus placeres frente a las cámaras de televisión. El sexo deja por fin de ser un tabú y ingresa al mundo libertino que cambio totalmente las reglas de los juegos a la hora de hacer el amor. La revolución sexual se impone, los jóvenes se liberan y sale a relucir la bisexualidad como una moda, que trasgrede todas las instituciones, hasta el punto que bajo el lema “Prohibido prohibir” se lanza el verdadero cambio total de de las actividades
CABE ESTABLECER QUE EL CAMBIO QUE GENERÓ LA REVOLUCIÓN SEXUAL NO ES LA CULPABLE DE ELLA, SINO EL USO QUE SE DIO DE LA MISMA.
Culturales preestablecidas, entre ellas las relaciones sexuales que a partir de este momento no encuentra su punto de retorno, hasta hoy cuando se da a conocer un robot con todos los elementos para producir placer, pero sin ningún tipo de sentimiento.
En casi 40 años de “revolución” el mundo ya explorado casi todos los extremos del arte de amar, aunque siempre surgen algunos nuevos, la base es la misma, cambiando los sujetos y los objetos, con actos violentos, agresivos, atrevidos y hasta peligrosos. La sociedad cambio indudablemente y para los más duros críticos de este cambio entro en decadencia, porque con el tiempo se está perdiendo lo más importante de la vida, el amor que debe ser el motor y visión de la familia como el núcleo del sistema de vida.
Consecuencias de la libertad sexual en Canadá para los especialistas, sexólogos, psiquiatras y especialmente educadores, esa revolución sexual de los años 70 tiene ahora sus grandes consecuencias, algunas buenas y otras malas, las mejores indiscutiblemente es que el sexo salió a la luz pública y dejó de ser tema prohibido. Lo malo es el uso que están haciendo de esa libertad, porque actualmente los jóvenes viven una revolución sexual desenfrenada donde prima la practica del sexo sin tapujos, sin inhibiciones, sin prejuicios, pero también sin amor, un sentimiento que hace falta, tanto que marca la diferencia entre los robots y los seres humanos, como iniciamos este artículo.
La libertad sexual que disfrutan hoy los jóvenes también le está pasando su cuenta de cobro, no sólo al amor, sino a la vida, porque de acuerdo a UNAIDS, organización de las Naciones Unidas que trabaja para impedir la expansión de la epidemia del SIDA, el 50% de las nuevas víctimas de esta mortal enfermedad son personas menores de 25 años de edad, porque para ellos utilizar o no utilizar un condón es cuestión de un juego, y la promiscuidad es su mejor modelo de vida. Según esta organización alrededor del mundo casi 6000 jóvenes entre las edades de15 a 24 años se infectan con VIH cada día. A estas cifras hay que agregarle otra igualmente grave, que entre los jóvenes se ha disparado considerablemente el aumento de enfermedades sexuales, como sífilis, gonorrea, que en algunos casos llegan hasta el 62% de incremento.
En Canadá la situación no es muy diferente a la del resto del mundo, si se tiene en cuenta el estudio de Women’s Health, que establece que las niñas en Canadá en promedio inician su actividad sexual a los 16 años, casi al mismo tiempo que los hombres. En algunos casos la edad de inicio es de 12 a 13 años. Hace 30 años, la diferencias entre géneros era grande, una mujer tenía su primera relación bordeando los 20 años y los hombre a los 18. El riesgo que se corre en esta sociedad que se creó a partir de la revolución sexual es muy grande, porque sexo a una edad más temprana, implica un menor conocimiento de los riesgos que se corren, más cuando tener o no tener sexo es una cuestión de moda, porque a esta edad se cree que el SIDA y las enfermedades venéreas son cosas de viejos.
Para completar los jóvenes canadienses han encontrado en internet la forma más fácil y rápida de conseguir sexo, y se la pasan horas buscando una pareja sexual en la red que cambian cada día o semana, porque no sólo el sistema se lo permite, sino también la familia, la cultura y la libertad sexual que por estos días están disfrutando.